Cuento del amor y la muerte


>>>Espero que a mi cumequilla Musica no le importe que le haya cogido prestado la historia de Ismael, que me encanta<<<<<<

 

 

Una noche, cansada de andar por el mundo, la muerte paró a descansar en una cueva. No podía verse nada, absolutamente nada. Y, de repente comenzó a disparar sus flechas sin rumbo, sin destino fijo. Sucedió, también, que el amor vagaba por aquellos parajes y, agotado de tantos caminos se detuvo a descansar en la misma cueva. Y comenzó a lanzar sus flechas. A la mañana siguiente, descansados los dos, cuando ya podía verse decidieron retomar su camino. Pero ambos habían agotado todas sus flechas. Tuvieron que recogerlas, y aquí vino el problema. No sabían qué flechas correspondían a cada uno. Así que, decidieron repartirlas a partes iguales. La mitad para el amor y la otra mitad para la muerte. Evidentemente cada uno en su saco portaba flechas propias y del otro. Debe ser en este punto cuando se empezaron a dar las circunstancias absurdas de la vida. Sucede, por ejemplo, que a un anciano moribundo, le visita la muerte y le dispara una flecha que le atraviesa el corazón. Y en lugar de morir, se recupera de la enfermedad y se enamora. La flecha disparada era del amor. Y sucede que a un muchacho jóven, en edad de enamorarse le visita el amor, le dispara su flecha que le atraviesa el corazón. Pero lamentablemente era una de las saetas de la muerte.

 

Ismael Serrano

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