Mi Tiffanys


Para la Srta. Hepburn en “Desayuno con diamantes”, ir a Tiffanys significaba todo un descanso. Evadirse de las penas  mientras tomaba su café, mirando las vitrinas brillantes desde la calle. Suntuoso, sosegado, tranquilo, inalcanzable.

No compraba joyas, para qué si podía poseerlas todas desde aquella vista.

Yo no tengo ningún Tiffanys a mano por estos lares, la verdad. Si acaso, algún cartel de estos amarillos de “Compro oro” que tanto proliferan en estos días de crisis. Pero claro, dónde va a parar, no tiene el mismo glamour ni a diez kilómetros vista.

Por eso, me conformo con cualquier película, serie, libro o música tranquila y romántica para relajarme un rato y bailar mi moonriver particular. Y más en este día de lluvia y mega tormentas veraniegas.

Gracias Audrey por tantos buenos momentos. Si no fuera porque soy demasiado responsable, fumaría una bonita boquilla sin fin….una de esas tuyas que tan glamurosamente perjudican gravemente la salud…

 Mientras tanto, admiraré mi sombrerero sin sombrero. Menos es nada.

 Dulces sueños.

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