¿Próxima parada?


Me entenderás si has cogido el mismo autobús más de tres días seguidos. A la misma hora y con el mismo recorrido. Y es que es como una familia o una familia a secas, según lo dormid@ que estés en el acto.

Yo me quejo mucho: de que si me tengo que levantar 20.000 mil horas antes, de que si tengo que ir de pié, con frío, calor, con un codo de más en el costado o con la música alta del de al lado, pero es por quejarme, como siempre. Cuando no lo tengo, cuando no lo tenga y cuando disfrute de mi jet privado, seguro que echaré de menos los critiqueos mentales de los que mi mente se regocija en solitario, las historias imaginarias que me dan por inventarme con las pintas del vecindario y, sobre todo, los cotilleos que cojo al vuelo desde los asientos de atrás, al lado o delante más cercanos indistintamente y que me ahorran batería del ipod.

Echaré de menos las mismas gentes a las mismas horas. La certeza de saber que, aunque estamos solos, nos sabemos acompañados por el muchacho que duerme con la ventana cual almohada y que se despierta justo en su parada o el hombre que a duras penas mantiene sus ojos abiertos dándose con el de al lado; al chaval que, pese a primeras impresiones, lee a Dostoyevski o a la señora de …-y-tantos que no se pierde las últimas novedades de su Twitter. A las amigas que solo se encuentran diez minutos en el autobús o a la muchacha pegada a su carpeta con la ilusión en los ojos.

No olvidaré, tampoco, a las risas de autobús. A las amistades que he forjado gracias a sus viajes y a todos aquellos de los que sé porque aquella vez nos volvimos a reencontrar yendo a tal sitio. A las conversaciones sabias de diez minutos que compensan años y, sobre todo, a las almas compatibles autobuseras que me han dejado entrever que la vida puede seguir siendo maravillosa… incluso en transporte público.

Me imagino que será porque es domingo y, ya lo sabes de sobra, las musas de mis domingos son bastante enrevesadas… Será porque me acabo de quitar mi nueva mascarilla con olor a galletas que me ha enamorado (para saber más… pincha aquí)  o porque, simplemente, tenía ganas de escribir pinceladas que me alegran cada mañana de camino a alimentar mi cuenta bancaria.

Mañana, procuraré llevar la batería justa para escuchar un cotilleo de más o reírme con el último modelito de turno; echar de menos a las personas que ya no comparten mi viaje cada mañana o, simplemente, dar gracias a quien le toque por sacarme una sonrisa una vez más.

Despachada, otra de autobuses… ¿Te bajas ya o esperas a la próxima?

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3 Responses to ¿Próxima parada?

  1. Mei says:

    tía, me han dao ganas de comerme la mascarilla, ¿cómo has logrado echártela solo en la cara? jajajaj

    Muy bonito lo de ver la rutina con otros ojos, eso es ver el autobús medio vacío y con optimismo, Tussam lo debería tener colgado por ahí :*

  2. marinatach says:

    mi parte favorita: pincha aquí jajaja qué bonito bel, yo elijo quedarme unas cuantas paradas más, a ver qué lugares nos esperan en este viaje de tus cuentos. mua!

  3. Pingback: Desinhibirse por internet o en los viajes | Viajera del mundo

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