Albert Espinosa


Cuál ha sido mi sorpresa hoy al descubrir una entrada que había quedado olvidada, en el banquillo de los posts. No sé si os acordáis, aquellos que me leíais por el 2011, que hubo unos meses que yo era Espinosa, era mucho Albert. Lo descubrí por arte de magia y ya no supe vivir sin él. Y el 28 de agosto de 2011 a las 21:19 h escribí las últimas comas de este monotema, monográfico o “amemos a Albert” (como queráis llamarlo). Gracias a una de mis personitas únicas, lo he vuelto a desempolvar hoy sin tocarle nada y he decidido que debería salir al campo, a marcar un par de goles y a disfrutar con la afición. No está rematado, ¿pero quién lo está? 

Dedicado a todos los que conocistéis, estáis conociendo o conoceréis a uno de mis autores favoritos. Porque te encanta o desencanta, no hay más.

Si eres de los de la primera casilla, va por ti. 

Sé que puede parecer monotema e incluso repetitivo, pero es que cuando me gusta algo lo exploro al máximo, por lo menos hasta saber que he extraído todo lo extraíble posible por el momento.

Y desde un par de semanas atrás, ha sido el momento de Albert Espinosa.

Pero mi atracción no fue a primera vista, todo lo contrario. No sé si habréis visto su último libro,
“SI TÚ ME DICES VEN LO DEJO TODO… PERO DIME VEN”. Me lo recomendaron hace bastante tiempo, La casa del libro me informó de que había sido elegido el Mejor Libro del Verano, lo veía en todas las librerías… pero me resistía. Una oferta de dos libros de bolsillos en otros grandes almacenes me llevó a comprarme sus dos obras (y únicas) anteriores, “Lo que hubiéramos sido tú y yo si no fuéramos tú y yo” y “El mundo amarillo”.
Su lectura fluía, era fácil y profunda a la vez, y me obligó a abandonar los libros que me estaba leyendo para devorarlos con ansia y sin espera.
Y, viendo esto, continué con mi método de investigación: lo siguiente es ver quién era, por qué era así y qué había hecho. ¡Y qué mejor que ver si tenía web! Efectivamente, me encontré con una preciosa página en la que encontré respuestas a mis inquietudes y ver, encima, ¡cómo era de pequeño! Ya sabes, los cotilleos (por lo menos para mí) son las partes más interesantes de las historias y ponerles caras es lo mejor para entenderlos, ¿o no?

Mi paso siguiente fue, como cabía de esperar, ver su trabajo en movimiento. Comprobar cómo plasmaba guiones y dirigía actores e,  incluso, actuaba.

Aquí os dejo mis conclusiones sobre sus cuatro películas:

Diez años de su propia vida le sirvieron de inspiración para escribir esta historia basada en una obra de teatro que escribió años atrás. Tierna, dura, original y, sobre todo, positiva. Verás la vida desde otra panorámica, aprenderás que no es pena lo que necesita la anormalidad (cualquier anormalidad) si no normalidad. Y, lo más importante, te reirás llorando.

Preciosas imágenes y situaciones que, si te leíste “El mundo amarillo”, acompañarán sus páginas.

Conoce a Los Pelones, verás como no te arrepientes.

La muerte es otro de sus temas recurrentes, pero no con lágrimas y pésames, sino con recuerdos, sentimientos e imágenes compartidas. De deseos y últimas voluntades echas realidad. Hablar de la muerte como parte de la vida sin ser tabú.

Esta película va de eso, de unos amigos que van a un funeral de un antiguo compañero del colegio que encuentran muerto en una esquela y de cómo las lavadoras pueden ser terapias de relax.

De nuevo, lágrimas de vida. Y risas de muerte, como debe ser.

Mi primer contacto con Albert fue por casualidad, en soledad y con una película que no me esperaba que fuera tan buena. Una de esas películas que te hacen replantearte el porqué criticamos y generalizamos tanto el cine español, restándole valor a estas historias sin desperdicio.

De nuevo, Espinosa en su máximo esplendor con unos grandes actores y un argumento digno de goya como mínimo.

El cartel de la película lo dice todo. Sin duda, más que recomendable.

Albert (Eloy Azorín) tiene un sueño, un trauma, un deseo: tocar la guitarra.

Y un problema: no sabe cómo decirle a su novia que no la quiere a … cinco días de su boda. Su amigo David (Albert Espinosa), su perfecto compañero de batallas infinitas y consejos sinsentido, pero de corazón, y sus especiales compañeros de clase de guitarra para gente con discapacidades le ayudarán a salir airoso (¿o no?) de ambos dilemas.

Genial reparto, mejor guión e insuperable historia.

En fin, ahí va este monográfico de uno de mis últimos descubrimientos cinematográficos( y librísticos).

Solo os pido que le deis una oportunidad, que escojáis una película y que intentéis disfrutadla. Si os gusta una, cualquiera, os gustará el resto. Os lo aseguro.

Esta servidora está alargando la espera de adquirir el best-seller por el que me digné a conocerlo. Aún no lo he adquirido, porque estoy intentando alargar el noviazgo lo máximo posible y darle emoción al asunto, que no quiero empacharme de momento y restarle valor.

Sea cual sea tu vida, eres especial. Sean cual sean tus experiencias, tus traumas, tus puntos flacos o tus problemas puede que encuentres en todo esto algún sentido, alguna ayuda que pueda paliarlos porque, al fin de cuentas, todos somos más que iguales: somos diferentes.

Y eso une mucho.

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