Rutineando rutinas

Las rutinas son buenas y el llegar a conseguir una está más que cotizado últimamente, te lo digo yo.

Mantener nuestras mentes ocupadas y nuestras almas en constante ejercicio nos hace pensar menos y actuar más; atrevernos poco con la vida, pero vivirla al menos como la mayoría de las veces se merece vivirla. 

Por eso, cuando una rutina se corta de repente y no cabe lugar en tu alma más que para pensar en por qué no la haces… es un problema.

Me apasiona escribir, me encanta pensar a menudo en cómo podría decir esto o la sonrisa de alguien al leer esto otro, pero se quedan solo en pensamientos fútiles; lo ves a simple vista de nada.

No me equivoques, no quiero convertir este espacio en aquel diario que siempre abandonaba y que solo escribía cuando me lo encontraba al hacer limpieza en aquel cajón y actualizaba en una página lo que había sido de mi vida los últimos 15 meses…

Tampoco quiero que se convierta en una historia sin final, en un cuento maldito o en una página abandonada por la desidia o el aburrimiento… Escribir no es tedioso ni complicado ni entretenido;

es emotivo y silencioso y sonriente.

Simplemente, debo retomar esta rutina que me hacía tan feliz en unos tiempos en los que el ocio abundaba más que nunca.

Estamos de vuelta, espero, a la rutina.

¿Y tú, cómo andas de la tuya?

Seis semanas más de invierno

Pues sí, ya lo habréis escuchado:

Phil sigue en forma y otro año más ha visto su sombra.

Y no es un trabajo fácil, como nos relató cuando tuvimos el placer de invitarla a Otroscuentos (ver entrevista).

Hoy es 2 de febrero, Día de la Marmota, época especial de rememorar el film de Bill Murray y reír con los mismos chistes una y otra vez.

No sé en vuestros hogares, pero en el mío se ha convertido en toda una película de culto: es habitual que los especímenes con mismo apellido y parentesco repitamos coletillas, muescas correemos la banda sonora o nos ríamos antes de que acaben los chascarrillos típicos… Es la película de telón de fondo para hablar, decir las mismas cosas y criticar los mismos aspectos una y otra vez…

En definitiva, ver “Atrapado en el tiempo” se ha convertido, en definitiva, en un día de la marmota propiamente dicho… Lo que se llama predicar ejemplizando, vaya…

Os deseo una muy Feliz noche de la Marmota… ¡otra vez!

Espero que te siga como siempre.

Será por indigestión masiva de sopas y pipas,

 porque di descanso a mi inspiración

o porque, simplemente,

se me olvidó que el teclado no es solo trabajo… 

La vida: espero que te siga como siempre.

Invitada por Navidad…

Con motivo de los presentes momentos navideños, la autora del blog “Me he perdido en el camino“, Irene, me ha entrevistado…

Echadle un vistazo a su blog, ¡no os arrepentiréis!

Como soñadora a tiempo parcial y realista en fines de semana, la Navidad es la época del año que más me gusta. Será porque me da pie para quedarme en casa arropadita sin complejos leyendo o viendo series y películas lagrimeras. También puede que sea porque es una etapa en la que los recuerdos están a flor de piel, intentamos hacer el menor mal posible o, simplemente, porque huele a castañas asadas por las calles, y eso me chifla.

(Sigue leyendo aquí)

Año va, año viene…

Abandoné el gimnasio, no empecé a fumar y nunca dejé de aprender idiomas.

Me sigo mordiendo las uñas, grito demasiado y mi humor prosigue sacando de esquinas a las vueltas de quicio.

Digo palabrotas, habito en la jungla de mi cuarto y aún no he ordenado Mis Documentos.

No he visto demasiado, he leído menos que de costumbre y he reído igual.

He descubierto la vida laboral, acabo de vislumbrar un nuevo horizonte y sé lo que se siente al decir posgrado.

En este año me ha pasado de todo, como siempre:

he querido mucho, he odiado más bien poco, he llorado como de costumbre y el nivel de carcajadas ha sido equilibrado.

Como cualquier 31 de diciembre, es hora de hacer balance.

El mío da positivo en alegrías y esfuerzo, en intentonas y en qué pasará.

¿Y el vuestro?

Que leáis muchos cuentos y soñéis otros tantos.

¡Felices 366 días!

Alientos y ascensores

Definitivamente, la vida no se mide por las veces que respiras…

si no por los momentos en los que te quedas sin aliento.

                                           Y quedarse encerrada en un ascensor es uno de ellos….

¿Y tú? ¿Sin aliento, también?

Miniseries de época

Ahora que llegan las Navidades y que los días de bajón y de mantitas con chocolate en el sofá nos apetecen más que nunca- que se nos amontonan paquetes de pañuelitos comprados en semáforos por eso de la solidaridad que nos entra por estas fechas- os dejo mi TOP 5 de mis miniseries de época preferidas producidas, cómo no, por la BBC.

Porque ¿qué mejor que un buen atracón de amores imposibles, debacles atemporales y paisajes fascinantes para pasar una buena tarde de tormenta?

(Para leer más, pincha aquí)

Criadas y señoras (The Help)

Dios nos dijo que amaramos a nuestros enemigos, pero es difícil.

Nadie me preguntó qué se sentía siendo yo.

Este puede ser el resumen de esta excelente película con la que me he emocionado como hacía tiempo que no hacía.

Es de ese tipo de películas que te encojen el corazón y te dan el empujoncito para revalorar tu vida y dedicar unos segundos a dar gracias por todo lo que miles de personas ya hicieron por ti y todo lo que aún queda por hacer por ellas.

Me pido el libro en el que se basa para estas Navidades: “The Help”,  por Kathryn Stockett.

¿No me digas?

¿No me digas?

Imperfectamente perfecto.

We come to love not by finding the perfect person, but by learning to see an imperfect person perfectly.”

(Sam Keen)

Bonita versión .  Si la quieres, te la regalo.

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