Ciega a citas o cómo enamorarse de una serie española


¿Qué son 140 capítulos de más de 50 minutos cada uno si te traen chispitas de felicidad cada día? Ayer a las 2 y pico de la madrugada obtuve la respuesta: son carcajadas de alegría a mis ojitos con los que he despedido este nuevo año dejándome con el recurrente y tan conocido “¿y ahora qué veo yo, eh?” en respuesta…

Hace unos meses, ya escribía que iba por el 30 y que no podía ni creerme cuántos capítulos me quedaban, pero ya por entonces estaba enganchada y no había vuelta atrás: pillada a esa sonrisa de Lucía, a sus andanzas y a sus citas absurdas, inocentes y locas…  Y es que Ciega a citas ha sido una de las revelaciones serísticas del año que acabamos de despedir. La descubrí en verano haciendo zapping y me prometí a mí misma que tenía que darle una oportunidad y no me he arrepentido en absoluto. No voy a decir que me gustó porque es una especie de Bridget made in Spain o porque es de argumento fácil, sin más trascendencia que pasar un buen rato con la mayoría de las tramas y caer rendida a los pies de la trama principal… Tampoco que es el remake de la serie argentina con el mismo nombre o que la web de Cuatro es un spoiler constante 🙂

Lo que os voy a citar brevemente son respuestas a las preguntas que podáis tener:

…¿Si os la recomiendo? Muy sencillo: si veis el primer capítulo y os entra ese gusanillo sincero, adelante. Os atrapará y no os arrepentiréis.

…¿Qué me ha gustado más? La actuación de sus personajes principales: me encanta Lucía, me creo a Lucía, confío en Lucía y Teresa Hurtado de Ory lo hace genial: esos ojitos claros riéndose ante cualquier patosería hacen que la serie tengo sentido-y que yo la haya visto.

…¿Es de amor? Esencialmente y básicamente, sí. Desde el principio intuyes el final, como en la gran mayoría de las series del género: lo molón aquí es ir descubriendo con cada capítulo cómo se hará e ir viendo avanzar y evolucionar a los personajes.

…¿Con qué me quedo? Con todo. Con el final, que aunque me ha sabido a poco, me ha encantado; con el principio, porque gracias a él, hoy escribo esto; con los capítulos lentos, que me han ayudado a valorar más los capítulos emocionantes y más cañeros… Y, sobre todo, me quedo con Lucía, Sergio, Miguelón, Natalia, Irene, Rodrigo, Raúl, Kris, Simón, Zabaleta, Ángel, Pepe, Morcillo, Lolo y hasta con Carlos Rangel, Maruchi o Piluca. Es increíble como una serie diaria ha podido tenerme en vilo tanto tiempo, ha podido hacer que me haya tragado unas 138 veces -la impaciencia me ha podido alguna vez- la canción de la cabecera (ni qué decir tiene que me la estoy escuchando ahora en bucle para inspirarme…) y que haya invadido mi banda sonora vital.

En definitiva, tenía mil cosas que decir sobre esta serie que me ha hecho apartar por unos meses mis otras aficiones serísticas y que me ha hecho creer de nuevo en la ilusión de que siempre habrá historias por descubrir y vidas con las que sentirse identificada, pero bastará por ahora con esto. Porque un trocito de mí seguirá siendo esa Lucía valiente y sonriente, que se ríe de sí misma y que aprende de sus errores, que es preciosa tal y como es (porque en realidad sí que lo es) y que está guapa hasta con ese pijama de vaquita (que yo tb tengo, por cierto…)

Gracias a todo el reparto por formar parte de mi vida de sofá con mantita y tranquilidad merecida.

¡Y con esto y un bizcocho, a ser muy felices en este nuevo año!

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Otra historia que contar


Hoy tenía pensado en contaros que cómo un día cualquiera se había convertido en un día de esos rutinarios con encanto.

Cómo, a pesar de la lluvia y la tempestad, me dispuse a arreglar papeleo contra viento y marea-literamente- buscando una cita inexistente en una calle en la que, según las leyendas del lugar, solo Google Maps conocía. Os iba a relatar la maravillosa historia del porqué no me pude resistir a pedir 1/2 tostada con tomate y jamón al ver al camarero creando maravillosos platos con bellezones para alimentar a un banquete entero. Luego, pensé también en añadir la risa que me tuve que contener al ver a uno de esos “hombres mayores de pueblo” plantarse en medio de la calle  y decirme algo así como “¡mira qué guapa está ella con su gorra!” porque sí salido de la nada o como, misteriosamente, le compré a mi madre un rimel-hacendado-transparente  porque me gustó las letras rositas que tenía y resultó que, mágicamente, justo esta mañana se le había acabado uno y la cara que puso al ver que precisamente le había comprado uno, aludiendo a mis poderes sobrenaturales a los que modestamente les resto importancia…

La historia continuaba con maldiciones y perjurias a la maravillosa idea de Window de dejar de dar soporte al XP y cargarme con más trabajo del que ya tengo.

Sin embargo, el cuento aburrido del día iba a acabar con que había sido uno más, un día cualquiera de esos que te sacan sonrisas, pero que no dejan de traernos preguntas sobre quiénes somos y lo que queremos ser, sobre lo sencilla que es la vida a veces y lo que nos la complicamos y ese tipo de cosas. Pero no, mi historia no acaba aquí.

Finalmente, me decidí por ponerle fin a un destierro de cuatro días de las redes sociales por evitar spoilers indeseados. Me dispuse a verme los cinco capítulos de una de las series que más me ha marcado, con la que más he reído, con las que -creo- menos he llorado, pero con la que mejor me lo que pasado con diferencia. No voy a hablar de finales, sino de principios. Rara vez me acuerdo de cuándo empecé a seguir una serie, más que nada, porque sería difícil seguir la pista a tantos capítulos pilotos. Y definitivamente, sí que me acuerdo de los primeros minutos de esta. De esa voz en off y de cómo me enganchó desde el primer segundo. No creo que se pueda conseguir un final excelente para algo que nos ha acompañado durante tantos minutos. Más que nada, porque sería injusto. Los finales son solo formas de bajar el telón de forma elegante y de dar algo de consuelo. ¿De verdad que se consigue tal cosa alguna vez? Hace una hora que sus guionistas se han despedido de mi carpeta de archivos nuevos y no siento un vacío, sino una historia que contar. Como la del día de hoy, rutinario como tantos, pero imprescindible como todos.

Debería poner la alarma de mi rutina  y bajar la persiana por hoy, a ver si mañana quedan más historias que contar.

It’s gonna be legend… wait for it… dary 😉 That’s for sure.

Loving Mindy ;)


He tenido un flechazo hace unos minutos y simplemente quería compartirlo rápidamente con vosotros.

Sé que va a ser uno de mis libros de cabecera a partir de ahora con tan solo un par de páginas leídas. Me encanta Mindy, es algo así como esa atracción instantánea que tienes con solo unas cuantas personas en tu vida y que no sabes explicarla con palabras. No sé por qué he tardado tanto en encontrarla, pero… hacía tiempo que no me hacía tanta ilusión empezar un libro (y lo he recibido justo cuando me he acabado el último!!)

Más si cabe, mi mente traductoril devora las páginas con miles de alternativas y equivalentes a sus palabras. Me encanta la foto de la portada, el gesto de su cara, el color de su ropa, lo intacto y perfecto que ha llegado el libro a las mismísimas entrañas del buzón de mi casa…

Puede que sea una fiebre más de esas que me entran de vez en cuando por algún autor en concreto, pero… ¿qué le voy a hacer? Anda, me voy, que estoy deseando echarme unas risas con Mindy y saberme menos incomprendida en este planeta…

¿Te lo apuntas o qué?

Love it!

Let’s British!


Hoy ha sido un día de esos que mirándolo de lejos dices: “Un día del montón”, pero que con lupa descubres que ha habido momentos de caca-malaca para arriba. De esos días que te quedas con una sensación mala, con mal cuerpo, con mal karma para la almohada y que sabes que solo podrá salir lindezas de tu boca ante cualquier contratiempo. Por eso, necesito terminar el día con una de mis pasiones, que seguro que desconocíais hasta ahora… :O

Series, sí… ese mundo misterioso y exageradamente amplio con el que, cuando creías que lo habías descubierto todo, llegan 25 o 42 minutos de puro enganche que te quitan las penas y se lleva tus lágrimas.

Aquí os dejo las adquisiciones de la semana, un recopilatorio de los descubrimientos que me han ido recomendando recientemente y con tintes “very british”, bastante bueno para ir agilizando el abanico de acentitos, que últimamente con tanto nuevo mundo, se me está olvidado el placer de la pronunciación de una buena taza de té…

Sí, ya lo sé… Una serie fantástica, nada nuevo, pero… acabo de descubrir que para darle un poco de “closure” al asunto, ¡¡emitieron un capítulo de cierre el año pasado tras tres años de silencio!! Siempre es maravilloso saber que aún hay tiempo de seguir disfrutando de más buenos ratos… Enjoy 🙂

Solo me he visto el primer capítulo, pero me ha enganchado por su absurdo, sus calidad y porque, todo hay que decirlo, este muchacho me aporta mucho buen rollo y transmite algo que me gusta. Lo peor: ayer me enteré de que la han cancelado con solo 8 capítulos emitidos… Anyway, creo que merece la pena…

He sucumbido al reinado blanco tras varias recomendaciones constantes y con buenas opiniones al respecto… En principio, no me atrae mucho, pero le daré una oportunidad… ¿alguien que la haya visto?

Recuerdo la versión que hicieron a la española hace unos años (La chica de ayer) y la verdad es que la disfruté . Así que ahora me dispongo a ver la versión británica y a ver si me sorprende… Me encanta el rollo cultural detrás, ¡ojalá me enganche!

Recomendación de un alumno de última hora y, por supuesto, me la apunto… ¿Alguien con alguna opinión al respecto?

Como veis, no hay nada recién salido del horno, pero son de esos descubrimientos que seguramente disfrutaré más por ser el tipo de series a las que no acostumbro a hincarles el diente con pasión cada temporada.

Por último, quería mostraros el bonus track de la noche, descubierto hoy gracias a ese máster que ocupa mi mente estudiantil últimamente. Es un “Donwton Abbey” de dos horas a modo de película, con firma del mismo creador y datado de 10 años antes… Sin duda, el germen estaba servido… Por si acaso no la conocíais, ¡ahí la tenéis!

PD: Parece que es una obra maestra según cuentan las voces expertas, yo aún la estoy analizando… Ya os contaré mis impresiones otro día de estos que no tenga sueño…

Go to bed…


Y es que secándome el pelo he llegado a la conclusión de que, en efecto y sin ningún tipo de dudas, las contradicciones abundan en mi vida (sí, lo sé, seguramente también en la tuya, pero hoy estoy egocéntrica).

Es de noche, el trabajo no me ha dado tregua y solo tengo ganas de echarme en la cama, ponerme mis auriculares inalámbricos y darle al play de mi último hallazgo serístico, pero ahí apunto una de mis más flagrantes contradicciones de hoy:

1) Llevo desde hace mil  en un pueblo donde el transporte público es una K_K barata.

2) Llevaba sin tener coche desde siempre.

3) Tenía que depender de la K_K y  colindantes causas-efectos para sobrevivir al día a día.

4) Ahora, tengo coche.

5) Me quiero mudar.

6) Me empeño en buscar una casa donde llegue el autobús a menudo por si algún día dejo de tener coche.

7) Conclusión: no coche=no autobuses/ coche= autobuses…

8) Puede sonar guilipollezco plasmado aquí, pero en mi cabeza esta mañana sonaba cual ángeles trompeteando tras encenderse una lucecita trascendental en mi vida.

Conclusión: Me voy a ver  “The Mindy Project”, que me está encantando, y os dejo con otro de los hallazgos del día de la mano de un alumno, que me ha amenizado el café de 50 céntimos y ha hecho recobrar un poquito de sentido al trabajo de oficina 🙂 Por lo visto es mítico y un clásico, pero se ve que yo no soy mucho de vintage.

Extra:

Y es que últimamente…


No ando algo perdida, no…  Últimamente, lo que veo es tanta comida en HD que mis sentidos se están refinando y mi paladar se ha vuelto bastante exquisito; el chef Ramsay se ha vuelto indispensable en la sobremesa de mis críticas culinarias y no dejo de pensar a qué sabrá una tortilla de patatas de la buena con cilantro, chile picado y aceite de maíz…

En fin, qué os voy a contar. Me imagino que en épocas de escasez y poco dinero para festejar fuera, el espécimen del primer mundo  (a.k.a. , una servidora) necesita inspiración y volar su imaginación; pensar cómo cambiaría la vida un delantal blanco con mi nombre y una fritatta deconstruída. Es cierto que años atrás, el cantar era mi fuerte y mis carpetas lo flipaban con las fotos del Busti (sí, era una de ESAS) y los chascarrillos del Perea… Y al igual que otros lo flipaban con los bailes o con los programas de chistes a destajo, lo cierto es que ahora la moda está en la comida, en saber emplatar, en adornar cupcakes y en intentar no engordar mientras te tienes que comer lo que el tiempo libre te ha jugado.

No es plan de que os cuente mi vida, ¡es un blog, por el amor de Dios! Pero sí que os voy a dejar por aquí mi TOP 3 de últimamentes que merecen mención de honor al mejor descubrimiento de lo que va de año, por si os interesa incluirlos a los vuestros. Eso sí, el MasterChef lo obvio, porque por hoy ya estoy llena…

De monjas y Ohhhs


Es curioso como Cosmopolitan rescata lo más ñoño de mí (que ya es un decir) en forma de pelis noventeras que son irresistibles. Son de esas pelis de las 15.30 que ya no quedan, de esas que reunían a la familia para reírse un rato y criticar los pelos afros y las previsiones del guion más previsible del momento. Recuerdo esos “Ohhhh” y esos “Venga ya…” acompañados de comentarios ofensivos inocentes y algún que otro suspiro cuando llegaban los interminables anuncios para recoger la mesa o pelear con el hermano de turno.

Mis lágrimas ya no las dedico a exámenes suspensos y las autorizaciones para excursiones quedaron olvidadas, pero sigo siendo la misma tonta que no deja de pensar que algún día alguien decidió reunirse para crear una película que solo serviría para eso, para hacer la vida del ser mundano algo más distendida. Una de estas obras maestras la he rescatado hoy en forma de una cañera Whoopi Goldberg y un grupo de teenagers que más quisiera más de uno hoy en sus aulas. ¿Rebeldes, decían? Cómo han cambiado las cosas, ¿eh? Ojalá al primer grito y una orden de más se pudiera montar un coro de dulces loritos que cantan como los ángeles… En fin, bendita ficción.

Pero mi sorpresa ha sido mayor al encontrar a uno de los rostros más conocidos serísticamente hablando de la parrilla televisera entre sus personajes -más irrelevantes.

Os dejo unas fotillos por si os suena la flauta… ¿Alguna idea?

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